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Soy sincero, y por ello me gusta que lo sean conmigo, hay cosas que no se pueden fingir,cuando se esta solo, como son el dolor; y los sentimientos..

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El desenganche catalán.

Es realmente inquietante el nivel de locura colectiva, en el que han caído muchos independentistas, la cantidad de mitos; y leyendas que se han inventado; la necesidad compulsiva de dotarse de razón; para llegar al verdadero quid de la cuestión: tener más dinero; que  se muera quien se muera.

Y si una vez ganado lo hacen mal, (como hasta ahora), la culpa será de España, que les sigue haciendo la vida imposible. Y si pierden , será un caso claro de avasallamiento antidemicrático, (aquí es posible que resuciten a Franco).Uffff, !que cansinos. Sinceramente, a mí me la trae al pairo que se hagan o no independientes, lo que me llama la atención es que actuáis como si no tuvieran abuela.


Porque los que hemos asistido, desde allí o desde aquí; (cualquier punto de España), al esperpento que se desarrolla estos días en el Parlament Catalán, no podemos dejar de sentir lástima; por una puesta en escena digna de una vulgar opereta. Vaya cestas vais a construir con estos mimbres.

Hoy por hoy, "la desconexión es la imposición de unos pocos sobre muchos".

Y si con estos políticos; y esa familia Pujol, se creen que van a construir un imperio, lo llevan realmente claro.

Yo creo ; y pienso (particularmente) que la democracia significa; que se opta por lo que pida la mayoría; y todavía no se ha celebrado tal cosa. El sucedáneo que han empleado para tantear la opinión del pueblo catalán, demostró  con toda claridad que no están legitimados; y ellos ni por esas, "erre que erre"   emprenden una independencia, pues no llegaron ni al 50%. Una minoría trata de imponer su criterio sobre una  opinión mayoritaria.

Si esto es democracia, para muchos: me temo que yo entiendo una cosa distinta. Yo (como muchos catalanes ; y españoles),

soy partidario del derecho a decidir: si el pueblo catalán decide segregarse, lo tendrá que afrontar, con la responsabilidad que ello conlleva; pero si el pueblo opina lo contrario, habrá que aceptarlo, a no ser que tengan vocación de fascistas.


domingo, 8 de noviembre de 2015

Bandoleros a la fuerza..

"No hay que juzgar un libro, por su cubierta, como tampoco hay que juzgar a una persona por su pasado; el presente es lo que cuenta".(Antonio . Pedrosa).

Circula por ahí una historia sobre Sócrates, el antiguo sabio griego. Al margen de que esta historia sea cierta o no, puede hacerte reflexionar sobre las cosas que dices cada día.

A menudo contribuimos a expandir rumores; y bulos sin apenas darnos cuenta. Hablamos mucho más de otros que de nosotros mismos, cuando debería ser al revés. ¿De qué voy a hablar con un mínimo de autoridad, si no es de mí mismo, de cómo me siento: y de cómo observo las cosas desde mi propia perspectiva?. Hablar de mí mismo; y del mundo que me rodea desde mi propio criterio es para mí la única manera de hablar; y relacionarse con los demás de una manera coherente. Repetir como loros palabras que hemos oído sobre otras personas es eso, repetir como loros.


Cuentan que un día un conocido se encontró con el filósofo y le dijo:—Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír acerca de un amigo tuyo?—Espera un momento (replicó Sócrates). Antes de continuar, me gustaría que pasaras un pequeño test, a lo que vas a decir. Lo llamo el triple filtro.—¿El triple filtro?

—Eso es. Antes de que digas nada sobre mi amigo puede ser una buena idea tomar un momento; y filtrar lo que me vas a decir. El primer filtro es el de la verdad. ¿Estás completamente seguro de que lo que me vas a decir es verdad?..

—No (respondió el otro). Solamente acabo de escucharlo…

—Está bien (dijo Sócrates). Entonces no sabes si es cierto o no. Ahora el segundo filtro, el de la bondad. ¿Es acaso bueno lo que vas a decir sobre mi amigo?.

—No, más bien todo lo contrario.—Así que lo que me vas a decir es malo; y realmente no sabes si es cierto. Bien, todavía queda el filtro de la utilidad. Lo que me vas a contar sobre mi amigo, ¿es útil para mí?.—No, probablemente no.

—Bien (continuó Sócrates). Desconoces la veracidad de lo que me quieres decir. Además es malo e inútil. ¿Entonces para qué quieres contármelo?. Reflexionemos un momento antes de hablar sobre otros.