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jueves, 14 de diciembre de 2017

Odiar no es bueno..

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Hoy el  día ha amanecido llorando,
quizás por algún motivo, el cielo está triste, no ha de extrañar que así sea;  "el mundo está loco", 
nada más que hay que encender "la caja tonta"; y prestar atención un momento:
noticias crueles, niños que son maltratados por sus familiares, violencia escolar,
índice altísimo de paro, niños desaparecidos, violencia de género;
y familiar, atentados, mayores que son abandonados o tratados mal por la expropiación de sus hogares;
y no sé cuantas infamias más se están cometiendo en esta "era deshumanizada". 
Me asomo a la ventana; y veo como las gotas de lluvias golpean sobre los cristales,
miro a través de ellos;y en la lejanía aprecio una línea gris.

Es el punto donde se aman; y  se besan el cielo; y el mar.
El día está muy triste, lo envuelve un color gris, las nubes no dejan pasar la sonrisa del firmamento.
Al mar se le antoja el mismo color que el cielo, ellos dos, siempre van en sintonía;
si el cielo está triste, el mar siempre lo imita; es como si le trasmitiera sus sentimientos.
El mar, recoge con regocijo las gotas de lluvias, que las nubes le regala, para agregarlas a su inmensidad;
y hacerlo más poderoso.

Dos comparaciones, que son odiosas:
Puedes ser el mejor conductor; y llevarte 20 años conduciendo, sin hacer un siniestro; 
y tener una prima del  50% de descuento: como tengas la mala suerte de dar un siniestro, te suben la prima al 100%100.
pasando de pagar 300 euros a 600 euros.
segunda comparación odiosa: puedes ser la mejor persona de la tierra,el mas pacifico; y el mas servidor; y ciudadano
cívico, pero como cometas un error: pasas a ser una mala persona.
Y yo pregunto: ¿porque pasa esto ¿porque pasas de noble a villano en un momento?.
Mi opinión:
Quien ofende, puede recibir el perdón, como no; pero esto no le quita que la vida misma le de su justo merecido.
 
Si alguien, comete un acto de bajeza contra mi, tengo la capacidad de asumir que quien lo hizo;
 no era digno de mi amistad, puedo perdonarle desde mi corazón;
 y olvidar esa afrenta, desde luego jamás seré de nuevo su amigo.
 No pongo zancadillas, no hago persecuciones, no hablo en círculos sobre sus ofensas ni me desgasto en venganzas.
 Simplemente lo saco de mi vida. 
Aún dándole el perdón, la otra persona que es el ofensor; tiene que asumir con responsabilidad el
 hecho de que cada acción genera un efecto; y si este es adverso, lo tiene que asumir por completo. 
Es natural no todos apuestan a perdonar. 
Es un don que no todos tienen.
Decía Ghandi: "Soy un hombre mediano con una capacidad menos que mediana.
Admito que no soy intelectualmente brillante pero no me importa,
 existe un límite para el desarrollo del intelecto pero no para el del corazón."(Antonio Pedrosa).

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